Amor internacional, 5 historias de amor sin fronteras que te motivarán a viajar más

Una de las mejores formas de conocer un lugar completamente nuevo, un país diferente, en el que hablen otro idioma que estés interesado en aprender es, sin duda alguna, acompañado, conociendo personas en aquel sitio al que acabas de llegar. Los lazos de amistad que crees pueden llegar a ser bastante fuertes, incluso, puedes conseguir el amor, un motivo más para viajar ¿No? Pero si crees que se trata simplemente de una idea peregrina, te demostraremos con ejemplos reales, parejas que iniciaron su relación durante un viaje.

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Viajar para aprender un nuevo idioma y quizás para enamorarse tambien

Raúl y Estela:

Raúl es un informático de Barcelona, España, que viajó a Inglaterra a aprender a manejar el inglés en 2007, hasta aquí todo bien, durante su viaje comenzó a conocer la cultura del país, se hospedaba con una familia a las afueras de Londres, donde pudo alquilar una habitación. Para comenzar sus prácticas consiguió trabajo en una cafetería.

Prefirió trabajar en un sitio como este porque es más sencillo conseguir empleos así y porque estaba obligado a atender a las personas y hablar con ellas, durante un tiempo le costó un poco acostumbrarse a algunos aspectos de la vida en un país distinto, pero con el paso de las semanas se enamoró de la magia de este país que tiene tanto que mostrar.

Pero no sólo se enamoró de Inglaterra y es que una de las chicas que trabajaba con él, Estela, era quién le enseñaba todos los detalles, los recovecos y los sitios que escapan a la vista de los turistas pero que no son una belleza especial, así esta amistad fue creciendo con el paso del tiempo.

Estela era estudiante de la universidad y tenía este trabajo a medio tiempo. A partir de esta amistad y de la gran afinidad que existía entre ellos nació una hermosa historia de amor que terminó por mudarse a Barcelona.

Esteban y Rosa:

Esteban hizo un viaje de trabajo desde su natal Buenos Aires hasta Rio de Janeiro, en Brasil, en la que estuvo que quedarse durante un tiempo. Fueron varios meses en los que ha debido adaptarse a una realidad tan distinta, por más cerca que estuvieran sus países, era como estar en otro mundo para él, que sufrió un poco por ser su primera vez.

Durante este tiempo conoció a una chica muy agradable que atendía en el hotel en el que se hospedaban y como si fuera una de esas historias de amor del cine, comenzaron un apasionado romance que no medía distancias ni edad (él tenía 35 y ella 30), dos adultos que descubrieron el amor donde menos lo esperaban.

Rocío y Peter:

Rocío es una joven de México que tuvo que viajar a los Estados Unidos, como muchos en su país, pero esta vez en plan vacaciones, se fue con unas amigas a conocer la capital del mundo, la gran manzana, Nueva York, estuvieron allí durante varios días en los que, de casualidad, conoció a un chico que atendía en un restaurant.

Y como esas cosas que sólo entienden los que lo sienten, saltó en ellos una chispa de amor que no pudieron evitar y que ambos quisieron disfrutar, al final, el viaje de Rocío se extendió más de lo esperado y terminó quedándose a vivir en USA, enamorándose de un hombre mientras se enamoraba de un país.

Julián y Claudia

Julián es un estudiante de la universidad Javeriana de Colombia, que decidió irse de vacaciones con unos colegas a Francia, país conocido por su su cultura y arte, no le fue difícil acostumbrarse ni mucho menos convivir en un sitio así, pero para poder entender mejor todo lo que sucedía a su alrededor, era conveniente contar con la ayuda de un guía turístico.

Por aquello de visitar museos y lugares históricos, Julián y sus amigos contrataron a Claudia, una guapa y joven francesa que hizo que todos se enamoraran de este gran país,  pero Julián se enamoró más de su guía que de sus muestras.

Lucía y Ricardo:

Lucía se fue a estudiar portugués desde su natal Madrid hasta el vecino Portugal, en la península ibérica, que tanto comparte y que tanto diferencia a estos dos países. Durante una de esas noches en las que vas a un concierto del hermoso y triste fado en cualquier bar de Lisboa, conoció a Ricardo.

Ricardo era el típico y caballeroso hombre portugués que por sus maneras dejó prendada a la joven española, que desde entonces se ha quedado a vivir en el vecino país donde aprendió a hablar el idioma y aprendió a amar a los hombres.

Y es que viajar es una forma de abrir nuestros corazones al mundo, viajar por turismo, sí, pero sobre todo a aprender idiomas, a conocer culturas e historias, países y rincones del planeta que dejan helados a los que disfrutan de su belleza. Si quieres cambiar tu vida, darle un giro o simplemente llenarte de una cultura nueva, la mejor idea será siempre viajar, y quien quita y te enamoras, todo puede pasar.