¿El idioma determina los rasgos de la personalidad?

No pocas veces oímos decir que los alemanes son eficientes, los franceses románticos, los ingleses fríos y los latinoamericanos, simpáticos, hospitalarios y amables.

Los estereotipos se afirman gracias a la cultura popular, y ya no importa si son ciertos o no, porque es tal el arraigo de esas ideas que es muy difícil desnaturalizarlas. El cine, las series, los dibujos animados, van moldeando una idea de cómo es la personalidad de las personas según el idioma que hablan.

Pero ¿hay algo de cierto en ello? Y, ¿cuál es el papel que juega el idioma en esas características?

Podría decirse que el idioma es una característica que pertenece a todo un conjunto de rasgos culturales de una comunidad o una nación. Además de ello, sus participantes comparten costumbres, formas de comportarse, reglas de convivencia, comidas, un clima, un lugar geográfico con diferentes características, etc. Cuando te dedicas a aprender idiomas, comienzas a ver cómo esas características culturales están reflejadas en el idioma en cuestión.

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El idioma y su influencia en la personalidad de las personas

Muchas veces se ha utilizado el mito de la nieve y los esquimales para explicar cómo, aunque parezca un trabalenguas, el idioma habla de la realidad de quienes lo hablan. Resulta que los esquimales viven en las regiones árticas de América y parte de Siberia, es decir, lugares en los que hay nieve. Mucha, y durante todo el año. Entonces no les bastaría con tener dos o tres palabras para referirse a ella, porque, para el desarrollo de su vida diaria, necesitan diferenciar cada tipo de nieve. Así, aplicando ese ejemplo al resto de los idiomas, podemos decir que el idioma y la realidad que lo contextualiza están en una relación dinámica que se retroalimenta.

Existen estudios que afirman que las personas se sienten diferentes al hablar en otros idiomas, como si tuvieran otra personalidad. Como cada idioma no posee una traducción literal a los demás, es imposible pensar exactamente de la misma manera, sobre el mismo asunto, en dos idiomas diferentes. En un estudio de una sociolingüista de la Universidad de Berkeley, Susan Ervin, se encontró que personas que hablaban diferentes idiomas, respondían muy diferente a las mismas preguntas cuando lo hacían en uno y otro idioma. Mujeres japonesas eran más tradicionalistas al responder en japonés y mucho más liberales al hacerlo en inglés.

Otras evidencias de que el idioma influye en la personalidad se encuentra en un estudio realizado sobre el llanto de recién nacidos. Según los resultados, los bebés recién nacidos lloran con el acento materno. Los bebés alemanes tienen un llanto más duro y áspero, mientras que los franceses tienen uno más gutural.

Así las cosas, es casi un hecho que el idioma influye en tu personalidad. La pregunta ahora es, ¿es posible desarrollar nuevas personalidades a partir del aprendizaje de nuevos idiomas?

En encuestas realizadas a personas bilingües, la aplastante mayoría ha respondido que sí, que cuando hablan un idioma diferente a su lengua materna se sienten alguien distinto. Sólo resta que tomes la decisión de aprender idiomas y descubras si esto funciona para tí.