Practicando el inglés con la Caperucita roja

Hoy 2 de Abril se celebra el día mundial del cuento infantil y quisimos realizar nuestra práctica del día con un clásico, la caperucita roja en inglés, una excelente manera de practicar el idioma tanto para niños como adultos:

La caperucita roja, cuento infantil para practicar el inglés

Caperucita roja

Little Red Riding Hood Caperucita Roja
Once upon a time there was a sweet little girl. Everyone who saw her liked her, but most of all her grandmother, who did not know what to give the child next. Once she gave her a little cap made of red velvet. Because it suited her so well, and she wanted to wear it all the time, she came to be known as Little Red Riding Hood. One day her mother said to her: “Come Little Red Riding Hood. Here is a piece of cake and a bottle of wine. Take them to your grandmother. She is sick and weak, and they will do her well. Mind your manners and give her my greetings. Behave yourself on the way, and do not leave the path, or you might fall down and break the glass, and then there will be nothing for your sick grandmother.” Había una vez una dulce niña. A todos los que la vieron les gustó, pero sobre todo a su abuela, que no sabía qué regalarle al niño. Una vez le dio una pequeña gorra hecha de terciopelo rojo. Debido a que le sentaba tan bien, y ella quería usarlo todo el tiempo, llegó a ser conocida como Caperucita Roja. Un día, su madre le dijo: “Vamos Caperucita Roja. Aquí hay un pedazo de pastel y una botella de vino. Lléveselos a tu abuela. Está enferma y débil, y la harán bien. Tengan en cuenta sus modales y dale mis saludos. Compórtate en el camino, y no dejes el camino, o podrías caer y romper el cristal, y entonces no habrá nada para tu abuela enferma “.
Little Red Riding Hood promised to obey her mother. The grandmother lived out in the woods, a half hour from the village. When Little Red Riding Hood entered the woods a wolf came up to her. She did not know what a wicked animal he was, and was not afraid of him. “Good day to you, Little Red Riding Hood.” – “Thank you, wolf.” – “Where are you going so early, Little Red Riding Hood?” – “To grandmother’s.” – “And what are you carrying under your apron?” – “Grandmother is sick and weak, and I am taking her some cake and wine. We baked yesterday, and they should give her strength.” – “Little Red Riding Hood, just where does your grandmother live?” – “Her house is a good quarter hour from here in the woods, under the three large oak trees. There’s a hedge of hazel bushes there. You must know the place,” said Little Red Riding Hood. The wolf thought to himself: “Now there is a tasty bite for me. Just how are you going to catch her?” Then he said: “Listen, Little Red Riding Hood, haven’t you seen the beautiful flowers that are blossoming in the woods? Why don’t you go and take a look? And I don’t believe you can hear how beautifully the birds are singing. You are walking along as though you were on your way to school in the village. It is very beautiful in the woods.” Caperucita prometió obedecer a su madre. La abuela vivía en el bosque, a media hora del pueblo. Cuando Caperucita Roja entró al bosque, un lobo se acercó a ella. Ella no sabía qué animal tan malo era y no le tenía miedo. “Buen día para ti, Caperucita Roja”. – “Gracias, lobo”. – “¿A dónde vas tan temprano, Caperucita Roja?” – “A la de la abuela”. – “¿Y qué llevas debajo de tu delantal?” – “La abuela está enferma y débil, y le llevo un poco de tarta y vino. Horneamos ayer, y deberían darle fuerza”. – “Caperucita Roja, ¿dónde vive tu abuela?” – “Su casa está a unos buenos cuartos de hora de aquí en el bosque, debajo de los tres robles grandes. Hay un seto de arbustos de avellanos allí. Debes conocer el lugar”, dijo Caperucita Roja. El lobo pensó para sí mismo: “Ahora hay un bocado delicioso para mí. ¿Cómo vas a atraparla?” Luego dijo: “Escucha, Caperucita Roja, ¿no has visto las hermosas flores que están floreciendo en el bosque? ¿Por qué no vas a echar un vistazo? Y no creo que puedas oír cuán bellamente los pájaros cantan. Estás caminando como si estuvieras en camino a la escuela en el pueblo. Es muy hermoso en el bosque “.
Little Red Riding Hood opened her eyes and saw the sunlight breaking through the trees and how the ground was covered with beautiful flowers. She thought: “If a take a bouquet to grandmother, she will be very pleased. Anyway, it is still early, and I’ll be home on time.” And she ran off into the woods looking for flowers. Each time she picked one she thought that she could see an even more beautiful one a little way off, and she ran after it, going further and further into the woods. But the wolf ran straight to the grandmother’s house and knocked on the door. “Who’s there?” – “Little Red Riding Hood. I’m bringing you some cake and wine. Open the door for me.” – “Just press the latch,” called out the grandmother. “I’m too weak to get up.” The wolf pressed the latch, and the door opened. He stepped inside, went straight to the grandmother’s bed, and ate her up. Then he took her clothes, put them on, and put her cap on his head. He got into her bed and pulled the curtains shut. Caperucita Roja abrió los ojos y vio la luz del sol atravesando los árboles y cómo el suelo estaba cubierto de hermosas flores. Ella pensó: “Si le llevo un ramo a la abuela, estará muy contenta. De todos modos, todavía es temprano, y estaré en casa a tiempo”. Y corrió al bosque en busca de flores. Cada vez que escogía uno, pensaba que podía ver uno aún más hermoso un poco más allá, y ella corría tras él, adentrándose cada vez más en el bosque. Pero el lobo corrió directamente a la casa de la abuela y llamó a la puerta. “¿Quién está ahí?” – “Caperucita Roja. Te traigo pastel y vino. Abre la puerta para mí”. – “Solo presione el pestillo”, gritó la abuela. “Estoy demasiado débil para levantarme”. El lobo apretó el pestillo y la puerta se abrió. Entró, fue directo a la cama de la abuela y se la comió. Luego él tomó su ropa, se la puso y se puso la gorra en la cabeza. Él se metió en su cama y cerró las cortinas.
Little Red Riding Hood had run after flowers, and did not continue on her way to grandmother’s until she had gathered all that she could carry. When she arrived, she found, to her surprise, that the door was open. She walked into the parlor, and everything looked so strange that she thought: “Oh, my God, why am I so afraid? I usually like it at grandmother’s.” Then she went to the bed and pulled back the curtains. Grandmother was lying there with her cap pulled down over her face and looking very strange. “Oh, grandmother, what big ears you have!” – “All the better to hear you with.” – “Oh, grandmother, what big eyes you have!” – “All the better to see you with.” – “Oh, grandmother, what big hands you have!” – “All the better to grab you with!” – “Oh, grandmother, what a horribly big mouth you have!” – “All the better to eat you with!” And with that he jumped out of bed, jumped on top of poor Little Red Riding Hood, and ate her up. Caperucita Roja había corrido detrás de las flores, y no continuó su camino hacia la de la abuela hasta que reunió todo lo que podía llevar. Cuando llegó, descubrió, para su sorpresa, que la puerta estaba abierta. Entró en el salón y todo parecía tan extraño que pensó: “Dios mío, ¿por qué tengo tanto miedo? Normalmente me gusta en casa de la abuela”. Luego se fue a la cama y corrió las cortinas. La abuela estaba acostada allí con su gorra echada hacia abajo sobre su cara y se veía muy extraña. “Oh, abuela, ¡qué orejas tan grandes tienes!” – “Será mejor escucharte”. – “Oh, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!” – “Todo es mejor para verte”. – “Oh, abuela, ¡qué grandes manos tienes!” – “¡Todo es mejor para atraparte!” – “¡Oh, abuela, qué boca tan horrible tienes!” – “¡Todo lo mejor para comerte!” Y con eso saltó de la cama, saltó sobre la pobre Caperucita Roja y se la comió.
As soon as the wolf had finished this tasty bite, he climbed back into bed, fell asleep, and began to snore very loudly. A huntsman was just passing by. He thought it strange that the old woman was snoring so loudly, so he decided to take a look. He stepped inside, and in the bed there lay the wolf that he had been hunting for such a long time. “He has eaten the grandmother, but perhaps she still can be saved. I won’t shoot him,” thought the huntsman. So he took a pair of scissors and cut open his belly. He had cut only a few strokes when he saw the red cap shining through. He cut a little more, and the girl jumped out and cried: “Oh, I was so frightened! It was so dark inside the wolf’s body!” And then the grandmother came out alive as well. Then Little Red Riding Hood fetched some large heavy stones. They filled the wolf’s body with them, and when he woke up and tried to run away, the stones were so heavy that he fell down dead. Tan pronto como el lobo terminó de comer esta sabrosa mordida, volvió a la cama, se durmió y comenzó a roncar muy fuerte. Un cazador estaba de paso. Le pareció extraño que la anciana estuviera roncando tan fuerte, así que decidió echar un vistazo. Entró, y en la cama yacía el lobo que había estado buscando durante tanto tiempo. “Se ha comido a la abuela, pero tal vez todavía pueda salvarse. No le dispararé”, pensó el cazador. Entonces él tomó un par de tijeras y le abrió el vientre. Solo había cortado unos pocos golpes cuando vio que la gorra roja brillaba. Cortó un poco más, y la niña saltó y gritó: “¡Oh, estaba tan asustada! ¡Estaba tan oscuro dentro del cuerpo del lobo!” Y luego la abuela salió viva también. Luego, la Caperucita Roja trajo algunas piedras grandes y pesadas. Llenaron el cuerpo del lobo con ellos, y cuando se despertó e intentó huir, las piedras eran tan pesadas que cayó muerto.
The three of them were happy. The huntsman took the wolf’s pelt. The grandmother ate the cake and drank the wine that Little Red Riding Hood had brought. And Little Red Riding Hood thought to herself: “As long as I live, I will never leave the path and run off into the woods by myself if mother tells me not to.” Los tres estaban felices. El cazador tomó la piel de lobo. La abuela se comió el pastel y bebió el vino que Little Red Riding Hood había traído. Y Caperucita pensó para sí misma: “Mientras viva, nunca abandonaré el camino y correré por el bosque sola si mi madre me dice que no lo haga”.