Practicando el portugués con Paulo Cohelo

Paulo Cohelo es un novelista brasileño conocido en todo el mundo por sus novelas, que además de entretener dejan un mensaje positivo y edificante a sus lectores, sus libros han sido escritos en muchos idiomas y es una excelente lectura que te permitirá aprender el portugués.

Paulo Cohelo nació en Brasil el 24 de agosto del año 1947 y si quieres practicar el idioma con algunas de sus novelas, te podemos recomendar las siguientes:

  • El peregrino.
  • Brida.
  • El alquimista.
  • Verónica decide morir, entre otros tantos

Las novelas de Paulo Cohelo sin duda alguna que son interesantes y hoy queremos compartir contigo algunos fragmentos de su novela “El alquimista” para que practiques hoy el portugués con nosotros.

Paulo Cohelo, Fragmentos de su libro “El alquimista” en portugués

Paulo Cohelo

Cierto mercader envió a su hijo con el más sabio de todos los hombres para que aprendiera el Secreto de la Felicidad. El joven anduvo durante cuarenta días por el desierto, hasta que llegó a un hermoso castillo, en lo alto de una montaña. Allí vivía el sabio que buscaba.

Um certo comerciante enviou seu filho com o mais sábio de todos os homens para aprender o Segredo da Felicidade. O jovem caminhou por quarenta dias no deserto, até chegar a um belo castelo, no topo de uma montanha. Lá vivia o sábio que ele procurava.

 

Sin embargo, en vez de encontrar a un hombre santo, nuestro héroe entró en una sala y vio una actividad inmensa; mercaderes que entraban y salían, personas conversando en los rincones, una pequeña orquesta que tocaba melodías suaves y una mesa repleta de los más deliciosos manjares de aquella región del mundo. El sabio conversaba con todos, y el joven tuvo que esperar dos horas para que le atendiera.

No entanto, em vez de encontrar um homem santo, nosso herói entrou em uma sala e viu imensa atividade; comerciantes que iam e vinham, pessoas falando nos cantos, uma pequena orquestra que tocava melodias suaves e uma mesa cheia das mais deliciosas iguarias daquela região do mundo. O sábio conversou com todos e o jovem teve que esperar duas horas para atendê-lo.

 

El sabio escuchó atentamente el motivo de su visita, pero le dijo que en aquel momento no tenía tiempo de explicarle el Secreto de la Felicidad. Le sugirió que diese un paseo por su palacio y volviese dos horas más tarde.

O sábio ouviu atentamente o motivo de sua visita, mas disse-lhe que naquele momento não tinha tempo para explicar o Segredo da Felicidade. Ele sugeriu que desse uma volta pelo seu palácio e voltasse duas horas depois.

 

Pero quiero pedirte un favor- añadió el sabio entregándole una cucharilla de té en la que dejó caer dos gotas de aceite-. Mientras camines lleva esta cucharilla y cuida de que el aceite no se derrame.

Mas eu quero te pedir um favor “, acrescentou o sábio, dando-lhe uma colher de chá de chá em que ele caiu duas gotas de óleo. Enquanto caminha, pegue esta colher e tome cuidado para que o óleo não derrame.

 

El joven comenzó a subir y bajar las escalinatas del palacio manteniendo siempre los ojos fijos en la cuchara. Pasadas las dos horas, retornó a la presencia del sabio. ¿Qué tal? -preguntó el sabio-. ¿Viste los tapices de Persia que hay en mi comedor? ¿Viste el jardín que el Maestro de los Jardineros tardó diez años en crear? ¿Reparaste en los bellos pergaminos de mi biblioteca?

O jovem começou a subir e descer os degraus do palácio, mantendo sempre os olhos fixos na colher. Depois de duas horas, ele retornou à presença do sábio. Que tal? o sábio perguntou. Viu as tapeçarias persas na minha sala de jantar? Você viu o jardim que o mestre dos jardineiros levou dez anos para criar? Você notou os belos pergaminhos na minha biblioteca?

 

El joven, avergonzado, confesó que no había visto nada. Su única preocupación había sido no derramar las gotas de aceite que el Sabio le había confiado.

O jovem, envergonhado, confessou que não tinha visto nada. Sua única preocupação era não derramar as gotas de óleo que o sábio lhe havia confiado.

 

Pues entonces vuelve y conoce las maravillas de mi mundo -dijo el Sabio-. No puedes confiar en un hombre si no conoces su casa.

Então volte e conheça as maravilhas do meu mundo “, disse o Sábio. Você não pode confiar em um homem se você não conhece sua casa.

 

Ya más tranquilo, el joven cogió nuevamente la cuchara y volvió a pasear por el palacio, esta vez mirando con atención todas las obras de arte que adornaban el techo y las paredes. Vio los jardines, las montañas a su alrededor, la delicadeza de las flores, el esmero con que cada obra de arte estaba colocada en su lugar. De regreso a la presencia del sabio, le relató detalladamente todo lo que había visto.

Mais calmo, o jovem pegou a colher novamente e deu a volta ao palácio, desta vez olhando atentamente todas as obras de arte que adornavam o teto e as paredes. Ele viu os jardins, as montanhas ao seu redor, a delicadeza das flores, o cuidado com que cada obra de arte era colocada em seu lugar. De volta à presença do sábio, ele contou em detalhes tudo o que viu.

 

¿Pero dónde están las dos gotas de aceite que te confié? -preguntó el Sabio.

Mas onde estão as duas gotas de óleo que lhe confiei? o Sábio perguntou.

 

El joven miró la cuchara y se dio cuenta de que las había derramado.

O jovem olhou para a colher e percebeu que ele havia derramado.

 

ues éste es el único consejo que puedo darte -le dijo el más Sabio de los Sabios-. El secreto de la felicidad está en mirar todas las maravillas del mundo, pero sin olvidarse nunca de las dos gotas de aceite en la cuchara

Este é o único conselho que posso lhe dar “, disse o Sábio dos Sábios. O segredo da felicidade está em olhar para todas as maravilhas do mundo, mas nunca esquecendo as duas gotas de óleo na colher

Para finalizar nuestro post te dejamos un vídeo relacionado con este gran libro de Paulo Cohelo: